miércoles, 18 de febrero de 2009

Aquí hay polvo para todos…

Si algo hay en Delhi, sin que quepa la menor duda, es polvo ¿Puede que por el hecho de estar rodeados de desierto? ¿Puede que por algún tipo de conspiración de las fuerzas del mal? (posiblemente Pakistán)… quien sabe. Pero de lo que podéis estar seguros, es de que sus habitantes hacen todo lo posible para mantener esta ciudad impecable, puede que no sea suficiente, pero lo intentan. Sino no existirían estas droguerías móviles, que se mueven en manada y que podéis ver en la foto.



Cuando llegué, lo primero que pensé fue “Mi madre se pondría histérica con esta cantidad de polvo” y luego me dije “Que feliz vas a ser aquí, nunca podrás ser el más cochino” . Cuando vi pasar a una de estas bicicletas por primera vez, me di cuenta de la verdad, mi madre no sería tan infeliz en este país y yo iba a tener que limpiar de vez en cuando.

5 comentarios:

  1. Antón,plantéatelo así:

    Cuando se trata de polvo, la decisión de limpiar no debe tomarse a la ligera. Mas bien al contrario, debe ser una decisión muy meditada porque ponerse a quitar el polvo sin ton ni son, puede provocar que el polvo, que reposaba plácidamente sobre los muebles, se revolucione y vuele por toda la casa causando todo tipo de alergias y acabe posándose de nuevo. Y no te quiero ni contar qué pasa con los ácaros del polvo cuando los agitan desconsideradamente y los elevan por los aires con un plumero. Se ponen de una mala leche increible y es justo en ese momento cuando producen las alergias mas irritantes.

    Mi consejo es el siguiente: deja que se acumule la suficiente cantidad de polvo para que tenga entidad y un peso mensurable y cuando lo recojas se mantenga cohexionado en el camino desde el plumero hasta el cubo de la basura.

    Calculo que ese fenómeno se produce aproximadamente cada 30 días. Por eso limpiar el polvo antes de 30 días es un derroche de energía y un método infalible para producir alergias.

    Si hay que limpiar, se limpia, pero limpiar pa ná, es tontería

    ResponderEliminar
  2. ¡jajajaja!¡Muy buena Tío Quique! Otro consejo para no dejar que el polvo se instale de manera permanente en tu muebles y que al pasar el plumero no salga volando: utilizar un paño húmedo. Claro, eso es otro cantar... yo tengo la estantería de libros al lado de la ventana y les quito el polvo cada... no sé, ¿60 días? jajaja. Es que no tengo plumero y los paños en mi casa escasean bastante y me da pena usarlos para eso. Así que, cuando vaya a verte a la India, me tendré que buscar una droguería ambulante que me proporcione un plumero ;) jajaja

    ResponderEliminar
  3. Justo lo que necesitaba Anton, una excusa para no pasar el trapo ni por su ordenador. Blan deberias ver como tiene su mesa... :S

    ResponderEliminar
  4. Bueno, ya quedan pocos aspectos de mi vida que se hayan aireado en los comentarios de este blog...

    ResponderEliminar
  5. ¡Gabi! Soy su hermana, ¿crees que no lo sé? Bueno, hay que tener paciencia con él. Esa es una de las pocas cosas malas que tiene... ¡paciencia!

    ResponderEliminar