miércoles, 25 de marzo de 2009

Finding Kierkegaard

No se si habéis esperado con mucho interés una nueva entrada, mi madre seguro que si. Han pasado un par de semanas, lo que significa que he roto la promesa que os hacía en el encabezado del blog, “My Daily Delhi Belly, revista relativamente semanal…” y no es la primera vez que no cumplo lo que digo desde que estoy en la India. Podría justificarme escribiendo una entrada sobre cómo vivir aquí no te convierte en un faquir, pude comprobarlo después de caerme sobre el lavabo roto en severo y lamentable estado de embriaguez, por si os daba pena… pero sería muy cínico por mi parte teniendo en cuenta la que monté. También podría colgar algo sobre Holi, una fiesta en la que estuvimos hace dos semanas, de hecho tengo un artículo aburridísimo de tres páginas que publicaré la semana que no se me ocurra nada mas (leedlo si queréis, aunque con que pongáis comentarios tipo “jajaja, muy bueno”, me sentiré satisfecho). Pero creo que es el momento más apropiado para escribir sobre las promesas incumplidas, sobre esos planes y expectativas que te haces antes de un viaje así y que, por ser realista, vago o por no querer parecer retrasado, nunca se cumplen. De eso va “Finding Kierkegaard”.

Para empezar, debería aclarar que el Kierkegaard que busco no es el difunto filósofo danés, sino el mono que planeábamos adoptar como mascota en la India. Como ya he dicho en alguna ocasión anterior, soy un usurpador de ideas ajenas y llamar al mono así es, en realidad, un homenaje a Nietzsche, no el ilustre filósofo alemán, sino el gato de una amiga. No tardé mucho en darme cuenta de que, aunque Panscheel Enclave sería el hogar ideal para nuestro Kierkegaard, por su vegetación y la agradable compañía, no es tan fácil hacerse con un simio en la India. No solo por que son mas ágiles que yo, al disponer de una extremidad mas y de un ingenio mas agudo que el mío, sino porque la mayoría de los monos que tenemos en Delhi viven como salvajes. Con esto no me refiero solo a que vivan sueltos por la ciudad, cosa que los convertiría en urbanitas más que en salvajes, sino a que además son poco civilizados, bastante desagradables al trato y muy amigos de lo ajeno. Según nos cuentan nuestros vecinos y amigos, con el calor, los monos entran en las casas sin llamar para disfrutar de tu aire acondicionado y asaltar tu nevera sin preguntar (como hacía Marcelo en Tomares y yo mismo en su casa de Dr. Fourquet).

Nuestro plan era adoptar a Kierkegaard, refinar su carácter y costumbres (conversación interesante, usar bien los cubiertos, un par de chistes… ya sabéis, esas cosas que nos gustan tanto en occidente) y liberarlo finalmente para que le enseñara lo aprendido a otros monos de Delhi (como hacían con Conan en la película, pero ese se les escapó). El problema es que el ayuntamiento fue más rápido que nosotros y contrató a tipos con babuinos gigantes que acojonaban a los otros monos. Así es como dejó de tener sentido el hacer todo ese esfuerzo por criar a un mono sin ningún propósito concreto, solo hay que ver como lo pasó mi madre (última vez que la menciono en esta entrada, lo prometo).

Así que este primer fracaso simboliza todo lo que no he conseguido cumplir en estos meses. Todavía no he conseguido aprender hindi, en su lugar domino admirablemente el leguaje de los signos. Este me permite vivir la fantasía de que me comunico con los no angloparlantes, lo que provoca todo tipo de malentendidos absurdos y dignos de entradas muy divertidas. Pero el verdadero problema para mí son los que hacen como si no se enteraran. El otro día fui a comprar un teclado nuevo para mi móvil a Malviya Nagar. Después de recorrer todas las tiendas de móviles, llegué a una que se anunciaba con un cartel gigante de Nokia “¿Será un distribuidor oficial?” (término horrible que en fondo nunca me ha dicho nada). Entré en la tienda y pregunté por el teclado señalando dramáticamente la ausencia de éste en mi móvil. El dependiente me miró como si me estuviera dando el pésame y me dijo “Vas a tener que comprar un móvil nuevo”, mientras empezaba a sacar móviles del mostrador. Con cara de pena, le dije que no quería uno nuevo, con el que tenía estaba contento. Pareció apiadarse de mí cuando me indicó un sitio donde encontrar el teclado “Down, left and right”, “Ok” dije yo y salí de la tienda. Bajé la calle, gire a la izquierda y después a la derecha, miré a mi alrededor y estaba en mitad de una zona residencial “Me habré equivocado”, pensé. Desanduve mis pasos para preguntar de nuevo las indicaciones. Esta vez el dependiente de antes estaba ocupado con otro cliente, así que me atendió otro que parecía… menos listo. Le pregunté por la tienda de los “keyboards”, abrió un cajón lleno de teclados y en dos segundos lo tenía en el móvil. Entonces miré al otro preguntándome un poco asustado “Down, left and right? ¿A que se refería?”. El tipo me miró y me dijo “No English”, será mamón. Para los interesados, seguramente pagué de más, 50 rupias, casi un euro.

También hay muchas otras cosas que me propuse y que si he cumplido a rajatabla. La única prueba que necesitáis es el hecho de que sigo vivo y que no he contraído, todavía, ninguna de las enfermedades que la mayoría de los médicos en España me habían prometido que cogería por aquí. Así es como estoy cumpliendo con mi propósito de, como mínimo, sobrevivir.

Sobre otras promesas incumplidas, ya sabéis donde reclamar.

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miércoles, 11 de marzo de 2009

Holi (mañana mas)

video

Un pequeño ejemplo de Punjabi dance durante el Holi, una fiesta que empieza por la mañana temprano y que a las cuatro de la tarde tiene a todo el norte de la India en la cama... mañana os cuento de que va.

viernes, 6 de marzo de 2009

CROSSOVER

Primero que nada debo disculparme por no estar posteando en el blog, pero lo siento, 7 horas de trabajo, buscar que cocinar, hablar con la familia, atender al novio y tratar de hacer un poco de vida social me absorbe toda la energía que tengo, pero aun así intentare poner algunas historias que he empezado a escribir. De todas formas, las historias de Anton son mas que suficientes para que se den una idea de lo que estamos pasando por aquí, además nadie lo narra mejor que él.

Debido a la enorme e impactante acogida que ha tenido este blog, y al hecho de que tenemos lectores anglo-parlantes (que traducen el blog con babel fish esperando entender aunque sea un poco) My Daily Delhi Belly hará el crossover y será editado en ambos idiomas (en una de esas nos vamos al tercero, depende de los lectores). Yo estaré a cargo de esta tarea y espero hacerle justicia a las historias de Antón.

Un saludo,

Gabi





First of all I wanna apologize for not posting more often, i'm sorry, but more than 7 hours of office, getting home, cooking, taking care of the boyfriend and trying to have a little of social life makes impossible to find extra time to keep this going on. I promise I will post something soon enough, I've been working on a couple of stories. Even though I think Anton's storys are amazing and I can't think of anyone better to tell you how our live here has been so far.

Due to the warm and surprising welcome that this blog seems to have and to the fact that we have english speaker readers (that try to cath even a glimpse of the stories using babel fish) we are glad to inform you "My Daily Delhi Belly" is finally doing the crossover and from now on will be posted in both languages (and hopefully soon we culd even go for the third one, depends on our readers). I will be in charge of the translation and I really hope to do justice to Anton's wonderful stories, just bear with me and keep in mind I haven't been writing english in a while.

Regards,

Gabi

martes, 3 de marzo de 2009

Tan guiris como yo.

Podría decir que esta entrada está inspirada en una idea de Gabi, mentiría, es un robo bajo, sucio y ruin… aunque no la publicaré sin su consentimiento, no me dieron tanto valor en el reparto.

Para los que no estén habituados al termino guiri, su significado se podría resumir escuetamente en “Extranjeros (sobretodo turistas) que vienen de países ricos y prósperos” http://inciclopedia.wikia.com/wiki/Guiri. En España, a la mayoría de los guiris que conozco no les gusta el término o dicen no sentirse identificados con él. A mí siempre me ha hecho gracia, me parecía divertido. Pero de nuevo le debo a la India avergonzarme de mis creencias pasadas ¿Estoy madurando por fin?, (esto también se lo puedes decir a la abuela, mamá)… puede ser. Es como cuando eras un pequeño adolescente y tus lemas eran “Nunca me pondré corbata” o “Seré un Artista independiente” o “Viviré rápido, moriré joven y dejaré la hipoteca sin pagar”, entonces tu madre te dice “Con el tiempo te vas a comer todo eso con patatas y eso si tienes la suerte de que te lo sirvan acompañado”. Pues bien, esta ha sido una de esas veces en las que me he tenido que comer mis palabras sin patatas y con salsa picante.

Creo que todos compartimos una fantasía en la que, cuando viajamos, no somos como esos japoneses que vemos haciendo fotos, o como esos alemanes con chanclas y calcetines, o como esos españoles que gritan por todos lados y que creen que hablando lento, el español se entiende en cualquier sitio. Nos gustaría vernos como auténticos exploradores (no como esos conquistadores del siglo XV tan políticamente incorrectos), más bien como Indiana Jones, pero sin robarles sus tesoros a los pueblos perdidos de la selva por el bien de la cultura y la grandeza de algún museo norteamericano. Básicamente, soñamos con ser la negación absoluta de lo que tristemente somos.

El domingo fuimos a pasar la tarde a Paharganj en Old Delhi, unos de los sitios mas “pintorescos” de la cuidad. El barrio es un mercado gigante en el que venden de todo. Además tienen hostales y restaurantes, es una de esas zonas que recomienda Lonely Planet y, por tanto, lo que siempre encontrarás allí son guiris. Pues bien, a diferencia de otras ocasiones en las que te encuentras a un occidental en un barrio cualquiera y compartes una mirada de complicidad con él o ella, en Old Delhi todos evitamos las miradas de los otros, esas miradas que dicen “Eres tan guiri como yo” y esas miradas no mienten. Cuando uno de esos tipos con 3 o 4 tonos de blanco y rosa mas que yo, con pijama de algodón, rastas y mochila a la espalda, pasan a mi lado, veo que los indios del mercado los acosan igual que a mí. Nos metimos en un restaurante que parecía tranquilo, en realidad todos los son, y nos sentamos en una terraza encantadora a una temperatura perfecta para comer una comida-merienda-cena (se nos había hecho tarde y la comida india es difícil de digerir). De pronto nos dimos cuenta de que en esa terraza, en la que todos los empleados nos saludaban juntando las manos y haciendo una pequeña reverencia, no había ni un solo indio sentado. Todos y cada uno de los clientes eran japoneses u occidentales, vamos, guiris. Entonces me miré a mi mismo, con mis pantalones cortos de H&M, con mis tenis de Pull and Bear y con mi piel luminosamente blanca y rosa y pensé “Tan guiris como yo”. Esa sensación fue tan terapéutica que nada más salir del restaurante me compré una guía Lonely Planet de la India de segunda mano… dicen que la mejor forma de solucionar un problema es reconocerlo. Mi nombre es Antón y soy un guiri.

Esta entrada se la dedico a mi amigo Kai ¿Os imagináis por qué?

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